No apaguéis las luces de la Navidad, ni consintáis que se apodere de vosotros el desánimo o la tristeza por el fin de las fiestas, no. De acuerdo que han sido días estupendos, llenos de ternura, porque el Nacimiento de Nuestro Señor nos ha traído aires nuevos y renovados para seguir adelante con el empeño de hacer la Voluntad de Dios, a pesar de las dificultades. En Navidad Jesús nos enseñó a saber aceptar medios pobres y sencillos, una vida en las manos de Dios y guiada por él, aunque comience en un pequeño pesebre oculto. La fiesta de la Epifanía nos ha traído la fuerza de la fe de los Magos que llegaron a los pies del Señor y le ofrecieron sus regalos, aceptando ser guiados por la estrella, la señal de Dios, sin embargo, despreciaron las falsas indicaciones de Herodes. Y en el elenco de los maravillosos recuerdos de este tiempo, destaco la fiesta del Encuentro en Madrid de las Familias, acontecimiento que ha derramado mucha tinta, pero que aún sigo sin entender a qué se deben los enfados. Lo cierto es que no se dijo más de lo que la Iglesia ha dicho y defendido siempre en esta materia, cosa que cualquiera puede consultar los manuales de la Doctrina Social de la Iglesia o en la teología de la Familia.
Es de toda lógica que si se está constatando que la institución familiar es atacada o se desprecia, que se salga en su defensa. El Foro español de la Familia decía en un comunicado el día 3 de enero del 2008: “En España se ha suprimido el Matrimonio al equipararlo a las uniones de personas del mismo sexo (ley 13/2005), se ha convertido el matrimonio en un “contrato-basura” solo protegido durante tres meses (ley 15/2005), se ha cambiado el concepto de sexo como rasgo definitorio de la persona para sustituirlo por el concepto ideológico de género (ley 3/2007), se ha cercenado el derecho de los padres a educar a sus hijos imponiendo el adoctrinamiento de educación para la ciudadanía (ley 2/2006) y se ha suprimido toda protección de la vida humana en sus estadios iniciales subordinándola a los intereses tecnológicos y económicos (leyes 14/2006 y 14/2007)”. Este es el verdadero sentido del Encuentro en Madrid, esto es lo que nos preocupa seriamente, tanto a los que estuvieron en Madrid, como al resto de los que no pudimos ir, que somos más. Nosotros seguimos valorando el Matrimonio y la familia, “realidad humana tan determinante del presente y del futuro de la sociedad, nicho ecológico de la vida humana y el ámbito frontal de la identidad de las personas, de la cultura y de la paz, que en este momento, en España, no está reconocido ni protegido por la ley en cuanto tal” (Juan Antonio Martínez Camino, El Matrimonio ya no existe legalmente, El Mundo, 06-01-2008). Muchas felicidades, Sr. Cardenal de Madrid, por el éxito de este encuentro y muchas felicidades a todos los que participaron en él, padres, madres, hijos y hermanos, organizadores y voluntarios.
Acabamos de contemplar la gloria de Dios hecho hombre, nacido de la Virgen María por obra del Espíritu Santo, en toda su potencia. Esta verdad sobre el Mesías que viene en el poder del Espíritu Santo encuentra su confirmación durante el Bautismo de Jesús en el Jordán, al comienzo de su actividad mesiánica. En estos domingos siguientes la Liturgia nos urgirá a mantener encendidas las lámparas, porque las vamos a necesitar para el camino. Vosotros estad alerta, la Palabra del Señor es la luz del camino, es guía en el sendero, no hagáis caso a los cantos de las sirenas, que os señalaran rutas falsas para la perdición. Que Dios os mantenga la alegría de la Navidad.
+ José Manuel Lorca Planes
Obispo de Teruel y de Albarracín