LIII CAMPAÑA DE MANOS UNIDAS: LA SALUD DERECHO DE TODOS

 

Estoy seguro que la lectura del slogan de la Campaña de Manos Unidas de este año puede concitar el acuerdo unánime de todos nosotros: ¡Cómo no estar de acuerdo con la importancia del cuidado de la salud!

En estos momentos de crisis observamos con preocupación los recortes que pueden sufrir las prestaciones que tenemos los españoles en nuestro sistema público de atención sanitaria. Cualquier merma en la atención que se recibimos puede complicarnos la vida y la salud. Valoramos mucho la salud y el cuidado de la misma, pues descubrimos sin titubeos que estamos ante un derecho que nos gustaría ver siempre salvaguardado. Cuando hablamos de derecho a la salud, en realidad nos estamos refiriendo al derecho a ser convenientemente atendidos en caso de enfermedad. Todos tenemos claro que es un derecho a conquistar y mantener.

Un año más la Campaña de Manos Unidas nos ayuda a levantar la cabeza y a fijar la mirada en un horizonte que va más allá del que nosotros vivimos, donde el derecho a la salud está muy lejos de ser una realidad. Las cifras que baraja nuestra querida ONG católica de voluntarios son muy ilustrativos y nos ayudan a situarnos en la perspectiva global del problema. Hay enfermedades en el mundo, que son auténticas pandemias, que azotan con enorme crueldad a muchos hermanos nuestros, habitualmente en los países más pobres. Los datos sobre las mismas son desgarradores: en el año 2009 había más de 33 millones de infectados por el SIDA, de los cuales 22,5 millones viven en África y el 60% son mujeres. En el año 2009 hubo 225 millones de casos de paludismo, causando más de un millón de muertos. En África cada 45 segundos un niño muere por esta causa. La tuberculosis es una de las mayores causas de mortalidad en el mundo con más de dos millones de muertes al año y más de diez millones de contagios anuales. Y existen otras muchas enfermedades olvidadas que golpean de manera atroz en muchos lugares del mundo.

La crudeza de estas cifras viene agravada por el hecho de que muchas de estas enfermedades no pueden ser debidamente atendidas por falta de recursos económicos en los lugares que suceden. Por eso es de agradecer que Manos Unidas, ponga ante nuestros ojos una necesidad tan acuciante para ayudarnos a tomar conciencia de la misma y, a la vez, nos invite a través de los proyectos a poder actuar a favor de los que menos tienen.

Como os decía al principio, todos estamos de acuerdo en que la salud es un derecho de todos. Y nos gusta que este quede garantizado en la medida de lo posible. Ante tantas situaciones de pobreza en el mundo debemos ser nosotros, aportando nuestro granito de arena, los que intentemos remediar tanto sufrimiento. Es una hermosa forma de responder al mandato del Señor: “estuve enfermo y vinisteis a verme” (Mt 25,36).

La Delegación de Manos Unidas de nuestra diócesis está animando, un año más, la Campaña. ¡Y van 53! Muchas gracias, queridos voluntarios, por vuestro trabajo constante y eficaz. Os animo a todos, queridos amigos, a participar en las actividades que se han organizado y a apoyar económicamente los proyectos que nos han sido asignados. Una vez más, muchas gracias por vuestra generosidad.

            + Carlos Escribano Subías,
           Obispo de Teruel y de Albarracín

 
Don Carlos Escribano Subías
 
 
 

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