No les extrañe, pero aunque el tema del artículo parezca alejado de la Cuaresma, tiene su razón. Comenzaré por narrarle la reunión que he tenido con los miembros del Consejo Presbiteral de la Diócesis de Teruel y de Albarracín. En el orden del día les pedía a los consejeros reflexionar acerca de la situación de crisis que nos invade y sus consecuencias. Fue inevitable, porque el protagonismo lo asumieron aquellas que causarán sufrimiento, ya se notan en la falta de trabajo que acarrean y las otras necesidades que vienen aparejadas... Ante esta realidad no podemos quedarnos inmóviles, menos los cristianos, así que el planteamiento tiene su lógica, ver cómo nos prepararnos, como Iglesia puede responder a las carencias y apuros, tanto corporales como espirituales, de nuestros hermanos. El trabajo fue muy intenso y nos ayudó mucho a todos. Aparecieron iniciativas interesantes, la inquietud por hacer partícipes a las comunidades parroquiales, a los Consejos de Pastoral… he de destacar que un tema concreto ocupó también nuestra atención, que comenzáramos los sacerdotes y el obispo con un signo de solidaridad, más concretamente, ofrecer el 10% de nuestra asignación mensual. Todos lo vimos muy bien. Esto no está lejos de la caridad y los que se beneficiaran serán los que más sufran esta crisis.
Creo que fue una buena idea y que puede servirle también a muchos que andan buscando cómo contribuir, cómo practicar la caridad. Así que, sin obligar a nadie, pero abrimos un camino de colaboración con una buena obra, sin protagonismos y buscando la colaboración anónima. Naturalmente, hay que darlo a conocer, pero con los pobres medios que tenemos: En las puertas de las Iglesias y en octavillas aparte se facilitan las cuentas de las Cajas de Ahorros para que quien quiera pueda colaborar. Al terminar la Cuaresma haremos entrega a CARITAS Diocesana todas las limosnas, para ayuda de las familias que verdaderamente lo necesiten.
La entrega del diezmo, de la décima parte de los frutos recibidos, ha sido en la tradición bíblica una constante Y siempre ha tenido un sentido de ofrenda a Dios, reconociendo su grandeza y su bondad. Pero, en el Nuevo Testamento, Jesucristo es más exigente, porque nos pide dar, no el diez por ciento, sino darse del todo por amor, sin contar el costo. Si verdaderamente queremos imitar a Jesús debemos tener como modelo su entrega, hasta la muerte. No es preciso entrar en muchos detalles, porque bastarían los modelos que nos señaló: el del samaritano y el de la pobre viuda que echó en el cepillo todo lo que tenía para vivir… Hoy, la Iglesia nos recuerda que no debemos cerrar los ojos ante quien pasa necesidad y que la medida para colaborar no es sólo el diezmo, sino el amor de entrega y la capacidad de cada uno.
Os propongo no renunciar a la demostrada generosidad de esta Iglesia de Teruel y de Albarracín y que renovemos nuestra solidaridad. Quizás nos venga bien revisar los criterios que nos mueven en la vida, no sea que la fuerza fatua de este mundo nos afecte, es decir, que caigamos en la tentación del derroche, de andar por encima de nuestras posibilidades, del gastar por gastar… En este tiempo de Cuaresma tendremos una maravillosa oportunidad de orientar nuestras penitencias en la dirección del otro, del hermano, salgamos a su encuentro. Actualicemos la dimensión transcendente de la vida, saliendo del frio hielo de nuestros egoísmos, hacia el calor de la caridad. Nosotros pedimos, para el que pueda, el diezmo, pero no olvides que Dios te pide el corazón. Con mi bendición,
+ José Manuel Lorca Planes
Obispo de Teruel y de Albarracín