Las acciones de Dios no bajan

 

Conforme avanzamos en este tiempo de Cuaresma vamos descubriendo la necesidad de acercarnos más al corazón misericordioso de Nuestro Señor y a sentir que le necesitamos, que nos urge tener cerca los caminos que nos lleven a Él, el coraje para decirnos a nosotros mismos: “me levantaré iré y le diré...” , tal como hizo el joven pródigo de la parábola. En la Palabra de este domingo encontramos razones poderosas para levantarnos y caminar tras las huellas de Jesús, el tesoro de la misericordia. En la primera lectura se muestran dos maneras de actuar, dos formas de ser; una, la de los jefes de los sacerdotes y el pueblo, que prefiero que la escuchéis con atención, porque es muy realista y lleva connotaciones de una actualidad tan patente, que nos está retratando, así que ved si os reconocéis entre los que multiplican sus infidelidades; la otra manera de actuar es la del Señor, lleno de paciencia, abriendo puertas para la reconciliación, perdonando y ofreciendo oportunidades…

La segunda lectura es un maravilloso complemento que nos ilustra más sobre la manera de actuar Dios, ¡rico en misericordia! Tan rico es Dios, que estamos salvados por su bondad y su gracia, dice San Pablo, eso sí, mediante la fe. La fe es lo que indica que hemos apostado por Dios, que tenemos tanta seguridad que lo hemos invertido todo en Él. Las acciones de Dios no bajan, no conocen la crisis y el que le sigue tiene asegurado un tesoro, una fuente de vida que no se apaga nunca… no hay miedos, ni temores… el que se ha entregado a Dios no le faltará nada, ¡lo tiene todo! Esta es la sabiduría a la que se llega, que fuera de la misericordia de Dios, no existe otra fuente de esperanza para el hombre.

¡Oíd todos, especialmente los que os sentís perdidos ante las múltiples manifestaciones del mal!¡Invocad la misericordia de Dios y que esta brote de lo más intimo de vuestros corazones llenos de sufrimiento, de temor e incertidumbre! ¡Dios es la fuente infalible de la esperanza, es "Padre misericordioso y Dios de todo consuelo"! (2 Co 1, 3). Para los que comenzáis a andar por el camino que conduce a la salvación os diré, que éste no está exento de dificultades, que es estrecho y angosto, que en él os encontraréis de cara con la cruz, pero no temáis, ésta es “como un toque del amor eterno sobre las heridas más dolorosas de la existencia terrena del hombre" (Dives in misericordia, 8). El Evangelio de hoy desvela la primera lección para el peregrino: Dios, desde el árbol de la Cruz, ofrece la salvación al mundo, en ese árbol vemos clavado a Jesucristo: ¡a Él hay que mirar, a Él es a quién hemos de escuchar!

Un día Jesús le dijo a sor Faustina Kowalska: "La humanidad no encontrará paz hasta que se dirija con confianza a la misericordia divina" (Diario, p. 132). Espero que tengáis la valentía de seguir con confianza tras la misericordia divina. Terminaré con estas maravillosas palabras del Papa, Juan Pablo II que no pierden actualidad: “¡Cuánta necesidad de la misericordia de Dios tiene el mundo de hoy! En todos los continentes, desde lo más profundo del sufrimiento humano parece elevarse la invocación de la misericordia. Donde reinan el odio y la sed de venganza, donde la guerra causa el dolor y la muerte de los inocentes se necesita la gracia de la misericordia para calmar las mentes y los corazones, y hacer que brote la paz. Donde no se respeta la vida y la dignidad del hombre se necesita el amor misericordioso de Dios, a cuya luz se manifiesta el inexpresable valor de todo ser humano. Se necesita la misericordia para hacer que toda injusticia en el mundo termine en el resplandor de la verdad.”Que Dios os bendiga,

            + José Manuel Lorca Planes
           Obispo de Teruel y de Albarracín


 
Don José Manuel Lorca Planes
 
 
 

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