He desistido, a propósito, de comenzar esta reflexión con palabras enérgicas y contundentes, después del dolor que nos ha causado a los cristianos, y a los hombres y mujeres de rectos criterios, la publicación del dichoso catálogo de la Comunidad Autónoma de Extremadura con esas imágenes de podrido mal gusto, insultantes y blasfemas, que nada tienen de arte, aunque pretendan justificarlo así, porque son intencionadas copias burlescas de lienzos clásicos.
La falta de respeto y de sensibilidad que han demostrado, tanto el autor, como los patrocinadores, aparece también el nombre de una compañía de seguros entre ellos, nos confirman que no conocen el respeto, ni valoran la dignidad de la persona, les importa poco, así como se les podrá confiar el gobierno de un pueblo, una ciudad o de cualquier otra realidad si me desprecian e insultan, simplemente porque soy cristiano. Por favor, no me vengan con lo de que somos libres y que el “artista” tiene carta de ciudadanía para zaherirte o para decirte que no tienes derecho a nada, puesto que no piensas como yo. Pensemos que una sociedad permisiva no promueve ni la verdadera libertad, confunde la libertad con la licencia de que cada uno haga lo que le viene en gana, “barra libre”, y promueve, en nombre de la libertad, una especie de amoralidad general. “Es proponer una caricatura de la libertad pretender que el hombre es libre para organizar su vida sin referencia a los valores morales y que la sociedad no está para asegurar la protección y la promoción de los valores éticos. Semejante actitud es destructora de la libertad y de la paz.” (Mensaje de la Jornada Mundial de la Paz, 1981, n. 7). Todos estos acontecimientos me aseguran que no me he equivocado y que donde mejor se vive la libertad es en la Iglesia: La Iglesia, por tanto, al ratificar constantemente la trascendente dignidad de la persona, utiliza como método propio el respeto de la libertad. (Centesimus Annus, n. 46,3).
En el número 386 del Catecismo de la Iglesia Católica se nos dice que: “El pecado está presente en la historia del hombre: sería vano intentar ignorarlo o dar a esta oscura realidad otros nombres”. Todos los atentados contra la dignidad del ser humano (incluid el aborto, la eutanasia, la negación de los derechos de los padres a educar a sus hijos…), que es imagen y semejanza de Dios, la falta de respeto y los atentados contra la libertad, además de ser indignos en una sociedad democrática son pecado y hay que confesarse. Cuanta razón tenía el santo de Hipona al comentar el salmo 131: “No te entregues al deleite del pecado, porque es mayor el dolor que deja que la suavidad que procura… ¡Oh, miserable esclavitud del pecado! Muchas veces los hombres, cuando no pueden soportar a sus amos, reclaman que se les ponga en venta, no para quedar libres de la esclavitud, sino para cambiar de amo”... Sería bueno que aprendiéramos la lección de la parábola de hoy, la del hijo pródigo y entendiéramos que para verse libres de la esclavitud del pecado, debemos ser de la verdad y no ha Verdad más grande que Cristo.
Pensándolo bien, es mejor fiarse del Señor, así que: “No te exasperes por los malvados,/ no envidies a los que obran el mal:/ se secarán pronto, como la hierba,/ como el césped verde se agotarán. Confía en el Señor y haz el bien,… (Sal 36) y con San Pablo, poder decir: “Todo lo estimo pérdida, comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo, mi Señor. Por Él lo perdí todo, y todo lo estimo basura con tal de ganar a Cristo” (Flp 3, 8ss). Pero todo esto no quita para sumarme a la nota del Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española: “No podemos pasar por alto ni dar la sensación de que toleramos tales lesiones de los derechos de los católicos y de la Iglesia. Es necesario que se pidan las responsabilidades correspondientes por las vías pacíficas y legales previstas en el ordenamiento de nuestro Estado democrático y de derecho. Sin justicia, no es posible la convivencia en libertad, ni siquiera sería posible el perdón, que no negaremos nunca a quienes nos ofenden”.
En nuestra página Web: www.diocesisdeteruel.org está colgada una oración de desagravio.
Con mi bendición,
+ José Manuel Lorca Planes
Obispo de Teruel y de Albarracín