Paz a vosotros

 

¡Qué bien suenan esas palabras en los labios de Jesús! Su deseo es que permanezca siempre la paz en el corazón de todos los hombres, pero especialmente en el corazón de los que son sus discípulos. La paz nos la ha dejado Jesucristo, la paz nos la ha dado el Señor y no como la da el mundo, que se queda en palabrerías, sonidos huecos y de promesas sin deseos de cumplirlas, la paz que nos da el Señor es fruto de la justicia, fruto del Espíritu Santo… (Is 32, 17; Gal 5,22; Flp 4,7) ¡Haznos, Señor, instrumentos de tu paz!, porque sabemos que quienes llevan la paz a los demás, los pacíficos, son llamados hijos de Dios (Mt 5, 9).

El Señor Jesús nos deja un mensaje de alegría, sosiego, paz… a Dios se le encuentra en el céfiro, no en la tormenta, en el trueno o en el rayo… Él es el príncipe de la paz y su nacimiento ha sido una exultación de la gloria de Dios y de esperanza para el mundo. Estamos viendo en estos días cómo la Palabra de Dios se centra en el encuentro de los discípulos con el Resucitado, Jesús es paciente con ellos. Primero les dice que miren las manos y los pies, que vean las señales de la pasión y luego le pide a Tomás que le toque las heridas para que se convenza de que es real, que no es un fantasma y que deje de dudar, porque un fantasma no comería con ellos como ha hecho Él. En todos los casos siempre derrama el Resucitado el don de la fe para que puedan llenarse de gozo y de asombro, es fuente de una paz serena y permanente. Sería bueno que nos dejáramos llenar de la mansedumbre, misericordia y amor de Dios para que pudiéramos entender que lo que Dios quiere es que nos salvemos, que este es su proyecto más hermoso y por eso nos da su paz.

La paz que vive el cristiano es consecuencia de la seguridad que le da el Señor, de estar bien asentado sobre la roca firme de la fe, la ausencia de temor, porque donde está el amor, decía San Juan, no hay espacio para el temor. A nadie le extrañará esto, porque esta experiencia está al alcance de todos, que el mismo Señor Jesús puede decirte a ti, hoy mismo, “Soy yo, no tengas miedo”. ¿Existe mayor seguridad?¿no es maravilloso saber que Dios mismo vela por ti?

He encontrado un texto precioso de San Gregorio Nacianceno que nos ayudará a todos: “Y les dijo: Paz a vosotros; soy yo, no temáis. Avergüéncenos el prescindir del saludo de la paz, que el Señor nos dijo cuando iba a salir del mundo. La paz es un nombre y una cosa sabrosa, que sabemos proviene de Dios, según dice el apóstol a los filipenses: la paz de Dios; y que es de Dios lo muestra también lo muestra también cuando dice a los efesios: Él es nuestra paz. La paz es un bien recomendado a todas, pero observado por pocos. ¿Cuál es la causa de ello? Quizás, el deseo de dominio o de ambición o de envidia o de aborrecimiento del prójimo o de alguna otra cosa, que vemos en quien desconoce al Señor. La paz procede de Dios, que es quien todo lo une (…). La transmite a los ángeles (…) y se extiende tambié a todas las criaturas que verdaderamente la desean” (Catena Aurea, vol. VI, pag. 545)

Que Dios os bendiga y os conceda la paz


            + José Manuel Lorca Planes
           Obispo de Teruel y de Albarracín

 
Don José Manuel Lorca Planes
 
 
 

OBISPADO DE TERUEL Y DE ALBARRACÍN
PLAZA FRANCÉS DE ARANDA, 3
44001  TERUEL
TL. 978619950  FAX. 978619951
E-MAIL: tesecre@planalfa.es
WEB: www.diocesisdeteruel.org