La vida cristiana tiene naturaleza apostólica y todos los cristianos se sienten identificados con ella, somos sacerdotes, profetas y reyes por el Bautismo y hemos sido incorporados al Cuerpo de Cristo, como un solo Cuerpo. Muchas veces hemos resaltado nuestra misión profética, pero en este domingo solemne de Pentecostés con más razón, porque aclamamos la presencia eficaz del Espíritu Santo en la Iglesia y celebramos la efusión de sus dones que animan y fortalecen a los discípulos para que no se acobarden nunca en la tarea evangelizadora.
Los fieles cristianos laicos no sois miembros pasivos en la Iglesia, esto lo sabe todo el mundo, también estáis llamados a dar testimonio del amor de Cristo y a dar respuesta de la esperanza que hay en nosotros (cfr 1Pe 3,15), este es un bello oficio, que el mundo se pueda iluminar con la luz de Cristo. Pido al Señor que aceptéis la fuerza que el Espíritu os regala para ser apóstoles de este siglo. Ofreced la verdad del Evangelio como un tesoro al alcance de todas las manos. El testigo cristiano católico es portador del Evangelio, pero no como un contraproyecto cultural o social, por muy necesitada que estuviera la sociedad de ello, sino como una fuerza renovadora que llama a todos los hombres, a la humanidad entera, a la fuente de la vida, que es Jesucristo. Vivido con sinceridad este oficio es un imán que te atrae.
El Espíritu nos hace una llamada determinante a ponernos en camino del Reinado del Dios vivo con una invitación personal, pide toda tu realidad, con tus luces y sombras, virtudes y defectos. Dios demanda una respuesta generosa, total, para que sea fecunda, como levadura que fermentará la masa. En nuestras parroquias y comunidades existen muchos hombres y mujeres que ya han respondido y están dando un maravilloso testimonio personal y de grupo en los distintos movimientos de apostolado seglar. Las respuestas son palpables: para un mundo individualista ofrecen la fuerza de los valores fraternos y comunitarios que sacan al hombre de la soledad y del individualismo regalándole el don de la comunidad, que se sabe en camino; Para un mundo que ha perdido el horizonte y se ha quedado en buscar soluciones y respuestas de “tejas abajo”, los movimientos de apostolado seglar les ofrecen la apertura a la novedad del Espíritu Santo, que les anima a revisar la realidad a la luz de la Palabra de Dios y actuar con la limpieza de la verdad y la justicia.
Los laicos conocéis el don de Dios y que sois enviados a su viña, al mundo, a trabajar con la certeza de que no estáis solos, que Jesús camina con vosotros y os exhorta a valorar la dignidad de la persona, a respetar el derecho inviolable de la vida, a defender la libertad para invocar el nombre del Señor, cuidar el regalo de la familia como la mejor escuela de humanidad, la caridad como estilo, la participación en la vida pública, a evangelizar la cultura y las culturas del hombre… Estas cosas nos las recordaba el Papa Juan Pablo II y no pierden actualidad, por eso vuelvo a proponerlas a todos vosotros en este día del Apostolado Seglar. Si trabajáis esto, vais por buen camino, lo hacéis bien.
Dios os colme de sus bendiciones
+ José Manuel Lorca Planes
Obispo de Teruel y de Albarracín