En Al ritmo de los acontecimientos

Hace ya algún tiempo, buscando libros de arquitectura y diseño, que me apasionan, encontré por casualidad un ensayo, de Pier Vittorio Aureli, arquitecto y crítico, titulado “Menos es suficiente” Ed. Gustavo Gili 2016. En tan sólo 80 páginas y en 7 brevísimos capítulos, arremete contra el slogan capitalista “menos es más”, convertido en un imperativo económico, es decir en un modo de escatimar recursos obligando a los trabajadores a adaptarse a las dificultades económicas. Es una manera elegante de apretarse el cinturón, pero sin pérdidas para la empresa.

Aunque sea un ensayo se lee con verdadera pasión (algo raro en estos géneros literarios) Pero, sin darte cuenta, el autor te va deslizando por la historia en la búsqueda de la simplicidad, desde san Agustín, el Cluny, los franciscanos, la vida ascética… y entremezcla, con una razonabilidad apabullante, las rutinas diarias, los conceptos de propiedad privada, los ritualismos, la austeridad, el producto llevado al nivel de lo religioso, el marketing adoptando la retórica del anti-consumismo para regresar a los valores básicos, las políticas bucólicas adoptadas por el capital a raíz de la recensión, la reconciliación con la naturaleza como negocio, los diseños minimalistas como puesta en escena, la innovación vacía de valores, la posesión de aparatos inútiles…

Si la producción está vacía de valores, es simplemente un consumismo manipulador que no nos colma el espíritu. Así, cuantas más cosas tenemos, cuantos más objetos almacenamos en nuestras casas y habitaciones, seguramente más vacío haya en nuestra vida, más insuficiencias en las relaciones, más desestabilización y desequilibrios. Las cosas, si no representan un valor o una vivencia profunda, no sirven para fundamentar nada, simplemente y en apariencia sólo llenan nuestros vacíos, como atiborra el “horror vacui” los espacios de una pared.

La vida se llena de relaciones, con los de tu alrededor, con los que te comprometen, con los que sufren o te hacen sufrir, con Dios. Y las relaciones, a veces, necesitan de guiños, a veces son pequeñas cosas sin valor pero que, cuando cada mañana las miras, nos mantienen viva la memoria.

Y así termina el ensayo: “Decir suficiente (en lugar de más) significa redefinir lo que realmente necesitamos para vivir una buena vida; es decir, una vida desapegada del valor social de la propiedad, de la ansiedad de la producción y de la posesión, y donde ‘menos’ sea simplemente suficiente”.

¡Ánimo y adelante!

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