La Hermana Antonia celebra este año sus Bodas de Oro como religiosa en la Congregación de las Franciscanas de la Inmaculata. A su paso por la Delegación de Misiones nos lo comentó y ella ahora así nos lo cuenta: cómo ha sido su vida, dónde ha estado y cuál es su sentimiento después de 50 años de vida religiosa.
Nací hace 70 años de Benito Garatachea y Antonia Montero, en San martín del Río, mi pueblo querido. Soy la menor de cinco hermanas, de las cuales, las tres últimas sentimos el llamado del Señor y le seguimos. Carmen, Franciscana Clarisa, que a los 42 años de Vida Religiosa en Báguena, el Señor se la llevó con Él. Joaquina que hace dos años celebró sus Bodas de oro de Vida religiosa y de servicio a los enfermos, en el Sanatorio de Fontilles. y yo que en 1965 dejaba España para cruzar el Océano y llegar a tierras peruanas, mi segunda patria. Viví feliz en Huancayo, Piura y Lima. ¡Cuanto aprendí de los valores de esos hermanos!, en los 14 años que permanecí allí. Después de 14 años tuve que regresar a España por situación de salud familiar. En 1983 me destinaron a la Isla del Encanto, San Juan de Puerto Rico, también dedicada a la educación de los niños Sordos. ¡Cuántos recuerdos de nuestras giras con la pastoral de Sordos adultos a través de la Isla. Después de 13 años, con la maleta para Venezuela, en servicio de mis hermanas de Venezuela y Puerto Rico. Regresé a Europa, para encargarme de lo más preciado que tenemos: las Hnas Mayores, que han entregado su vida al Señor en servicio a los hermanos y al ocaso de sus días, esperan la llamada definitiva del Señor. en Moncada, Valencia, cuna de nuestra Congregación. Solo estuve dos años, porque me destinaron a Roma. Mi gratitud al Señor es grande por todo lo que me ha permitido vivir. Experiencias en Asís, en las Celebraciones con el Santo Padre Juan Pablo II, de feliz memoria... Terminado el plazo de mis servicios en Roma, me regresé de nuevo a Venezuela, donde trabajo actualmente. Me siento feliz y si de nuevo naciera, de nuevo seguiría ese camino de hacer siempre el bien, según el lema de M. Francisca, nuestra Fundadora y desde la alegría y sencillez franciscana. Mi lema ha sido QUE SE CUMPLA EN MI TU VOLUNTAD.
Un saludo desde Semilla Evangélica a nuestra Diócesis a la Delegación de Misiones que nos animan a los misioneros a seguir adelante. Para todos mi profundo agradecimiento.
Hna. Antonia Garatachea