Perfil profesional y eclesial del Profesor de Religión y Moral Católica
El Profesor de religión posee dos acreditaciones que avalan su profesionalidad y su eclesialidad: la Declaración Eclesiástica de Idoneidad (DEI) y la Missio canónica .
La capacitación del profesor de religión y moral católica en material de teología y pedagogía puede realizarse a través de instituciones diversas habilitadas para ello, según un plan de estudios oficialmente reconocido. Dicha capacitación es refrendada por la Conferencia Episcopal Española en una Declaración Eclesiástica de Idoneidad (DEI), que supone la garantía profesional para el ejercicio de esta docencia específica.
La formación teológica viene requerida por la fidelidad a la fe de la Iglesia, el contenido doctrinal presente en el currículo y la propuesta de la fe en el diálogo con la cultura de su tiempo. El profesor de religión debe conocer la doctrina del Magisterio de la Iglesia y permanecer atento a las enseñanzas actualizadas del mismo que imparten tanto el Romano Pontífice como los obispos.
La preparación pedagógica es fundamental para adquirir la didáctica y los recursos educativos que le permitan transmitir los contenidos de su materia de forma gradual, progresiva y adecuada a las características del alumnado, así como motivarlo, orientarlo y comunicarse con él de manera eficaz.
Para ser profesor de religión y moral católica no basta con la preparación profesional. Se requiere un envío oficial por parte de la Iglesia. Por ello, supuesto el requisito de poseer la DEI (que certifica la competencia y capacitación académica y profesional del profesor), el Obispo de la diócesis debe discernir si este profesor es creyente católico y puede entregarle la missio canónica, esto es, el mandato de enseñar en su nombre, como miembro de la Iglesia, de cuya misión participa con el anuncio de Jesucristo en su acción educativa.
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