Nube de testigos: catequesis de CARMEN SALLÉS Una tierra que dio frutos...

DATOS  DE SU HISTORIA

 
1848, Abril, 9:  Nace Carmen Sallés y Barangueras
                 11:  Es bautizada en la catedral de Vic

1854 Diciembre,8: Vive la Definición dogmática de la Inmaculada Concepción. 

1858 Abril, 18: Hace su primera comunión. Viaje a Montserrat.
        Por primera vez siente la llamada de Jesús 

1869,Mayo  7: Ingresa en el Noviciado Adoratriz  de Gracia (Barcelona).        

1871,Mayo 8  : Ingresa en el Noviciado Dominico de Vic.        

1872 Agosto:   Hace la profesión religiosa        

1887                Inicia una etapa de discernimiento, buscando la Voluntad de Dios

1892 Febrero, 22 : Sale de  la Congregación de las Dominicas.
       Octubre,15:  Llega a  Burgos 
  Funda la Congregación de las Religiosas   Concepcionistas   Misioneras de la Enseñanza.
Diciembre,7: Aprobación diocesana del Instituto 

1911  Julio, 25 : Muere en Madrid. 

1998 Marzo, 15 :Es Beatificada en Roma por SS. Juan Pablo II.

Me gusta recordar mi vida, mi vocación como la historia de una tierra que llegó a ser tierra de Bendición, una tierra que de ser pequeña y pobre pasó a ser grande por la cercanía y la presencia de Dios, sencillamente por darme cuenta de que le pertenecía a Él.
 

    Me asombra recordarme a mí misma, cuando aún niña todos me llamaban Carmeta, y Dios ya iba haciendo su obra silenciosa en mí. Me asombra recordar  aquella mañana de niebla en la montaña de Montserrat, y el estremecimiento de mi alma ante la imagen de María, la Moreneta, y aquel deseo que brotaba con fuerza en mí hacía ya tiempo,  que con la  Primera Comunión  se había hecho tan intenso y que se consolidaba ante la Madre: SER DE JESÚS...Y así, como fruto de esa llamada, de la presencia continua de Jesús en mi vida de niña y de joven, se fue agrandando cada día un poco más en mi corazón.
 

     Así fui descubriendo lo que Él quería de mí, era algo tan sencillo como agrandar mi corazón hasta acoger su proyecto  sobre mi.  Y con el deseo de SER SUYA marché  al noviciado adoratriz. Era dejar la propia tierra, mis padres, que se oponían con fuerza a mi decisión, mis hermanos  (yo era la 2ª  de diez), un futuro  seguro en el proyecto de matrimonio con un joven...todo quedaba atrás  confiada en la promesa de Dios, del deseo que hacía crecer en mi corazón.  Allí  descubrí jóvenes sedientas a las que tal vez, la vida misma había hecho caer...Crecía en mí el amor por Cristo, contemplado en la Eucaristía y descubierto en el corazón de las jóvenes , pero surgía también con fuerza la idea de educar para evitar la caída. Enseñar a Vivir...y contemplando a la Madre Inmaculada descubría el ideal de la criatura humana, ser espacio abierto a la plenitud de la Gracia, ser libre para la entrega, para el amor más grande.
 

    Y comencé  un nuevo camino junto a las Dominicas de la Anunciata. Se me fue agrandando el amor. Mi vocación se clarificaba.  La intimidad con Jesús, descubrir su amor Redentor y la educación  como servicio de amor, como colaboración en la  obra del Maestro Salvador, iban marcando mi itinerario.  Pero todavía no era mi lugar en la Iglesia. Y un camino nuevo,  una nueva vida surgía esta vez de la cruz. Salí de nuevo de mi tierra en busca de la Tierra de la Bendición.
   

El 7 de Diciembre de 1892 fundaba una nueva congregación: Religiosas Concepcionistas Misioneras de la Enseñanza.

      La Virgen Inmaculada  se había  convertido en clave para aprender quien era Dios para mí, quien era yo para Dios, y cuál era mi puesto en la Iglesia, nuestro puesto en la Iglesia, porque el Señor me regalaba hermanas.
   

   Y María me hizo un regalo, me hizo sentir que lo suyo era mío, lo mío era suyo, ella era la auténtica fundadora; en la Congregación Concepcionista todo LO  QUE SOMOS Y TENEMOS A MARÍA PERTENECE.
     

Mi tierra había llegado a ser Tierra de Bendición, la bondad y misericordia de Cristo me daban la certeza de que  confiando en Él, jamás sería abandonada. Tenía ya un nombre nuevo: CARMEN DE JESÚS

      La vocación es la bendición de nuestra tierra, que debemos cultivar con afán y laboriosidad, como sagrado recinto donde el Señor habita. En esta tierra, cercada por el amor de Dios, están LOS NIÑOS Y JÓVENES, COMPAÑEROS DE CAMINO; su educación era la misión que Dios nos encomienda y fuente de felicidad. Y en medio: La Madre Inmaculada, llena de luz, llena de Gracia, Ella nos da fuerza, nos da virtud para forjar  su imagen.

      La oración es el canal por donde la gracia desciende; es horno que alimenta el deseo de ser para Cristo; la humildad  es la sabiduría de quien pone en Dios su confianza...

      Experimenté que sin la gracia no podía superar las dificultades, pero como niño pequeño en brazos de su madre, me dejé guiar, abandonándome al deseo de Dios, porque sabía que todo lo podía en Aquel que me conforta. La certeza de que Dios provee, me hacía caminar repitiéndome siempre: ADELANTE, SIEMPRE ADELANTE...DIOS PROVEERÁ.

      Mi vocación fue unirme con Cristo, HACERME COMPAÑÍA PARA JESÚS un itinerario en el que  mi pensamiento, mi corazón y mi voluntad se fueron poniendo en Él de tal forma que como S. Pablo podía  decir:
 VIVO YO, MAS YA NO YO, QUE CRISTO VIVE EN MÍ.
 

     El  amor me hacía compartir sin medida. Y la tierra daba fruto,
 hoy el don que el Espíritu me regaló llega a Brasil, Japón, Venezuela,
EE.UU., Santo Domingo, Méjico, Corea, Filipinas, Italia, Congo, Guinea.
 Dios cumplía su promesa el Señor me había
 hecho testigo de su amor, un amor sin límites que contemplé y
 aprendí en la Madre Inmaculada.

 

  CARMEN DE JESÚS SALLÉS

 

ACOGIDA

La Palabra poderosa que nos sacó de la nada es creadora, está al origen de nuestra vida
  

   “Entonces el Señor Dios formó al hombre del polvo de la tierra, sopló en su nariz un hálito de vida y el hombre se convirtió en un ser vivo.”(Gn 2,7) 

      Toma tu tierra: todo lo que eres, todo lo que Dios te ha regalado:  familia, amigos, cualidades...  Acoge tu tierra, agradece tu  tierra.

Actitudes de Carmen Sallés tierra:  Tus actitudes                     

BÚSQUEDA

 Sobre tu tierra se ha pronunciado la Promesa de Dios: Darás fruto, serás tierra de bendición...
  

          “Sal de tu tierra, de tu patria y de la casa de tu padre, y camina hacia la tierra que te mostraré. Haré de ti un gran pueblo. Mi bendición te acompañará y tu serás para otros causa de bendición”  (Gn 12,1-2) 

Dejar una tierra,   para encontrar la promesa, Dios sueña para nosotros  la posesión de una tierra buena, una tierra de comunión,  donde se pueda trasmitir la bendición. Se necesita confiar en el Padre  providente, en el Dios que  cuida de nosotros y en quien podemos abandonar nuestro futuro.   
Relee  el testimonio de Carmen de Jesús Sallés, ¿qué promesa va descubriendo?

 TU TIERRA DARÁ FRUTO...
 

       Tu tierra dará fruto, será lugar de encuentro y de gracia; cuanto de ella nazca será bendito.

            “Os llevaré a vuestro suelo...Habitaréis la tierra ...Yo seré vuestro Dios...Tu tierra, hasta ahora devastada se ha hecho jardín”(Ez  36,24.28.35)

            “No se dirá de ti jamás Abandonada, ni de tu tierra Desolada, sino que a ti se te llamará Mi complacencia, y a tu tierra Desposada...Pues he aquí que yo creo cielos nuevos y tierra nueva” (Is 62,4,65,179

 

 

 Jamás le negó la tierra su calor a la semilla,
jamás una flor sencilla
 nos negó la maravilla
que en sus pétalos encierra.
Y yo, ¿me resignaré?
 ¿seré menos que la tierra y que la flor?

(José Mª Pemán)


ORAMOS CON NUESTRA TIERRA...


Pedimos que nuestra tierra, como la de la Beata Carmen Sallés, dé fruto, acoja el proyecto de Dios, dé vida a la Iglesia y al mundo.
 

  Jesús quiere sembrar tu tierra, quiere habitar  tu tierra, quiere anunciar su evangelio en tu tierra... 
Leer y orar Mc 4,1ss.

 SALMO DESDE LA TIERRA

(Ant. En tus manos, Señor, pongo mi vida)
 No sé cómo es mi tierra, Señor. A  veces me es difícil saberlo.
La he tomado mil veces en mis manos. Con pasión la he tomado.
La he estrujado..,la he roto...,la he desterronado...
Pero sé que aún no la conozco del todo.
 La he acercado a mi rostro; La he mirado con ojos penetrantes;
La he escudriñado con mirada de  águila...
Pero aún no la descubro, aún no conozco su profundidad... 
 Si fuera pedregosa, Señor, destruye mi dureza, rompe mi roca, desmenúzala y hazla dócil a tu voz.
Así podré acoger tu  Palabra fecunda. 
Si fuera arcillosa, Señor, infranqueable, reblandece mi arcilla, mézclala con tierra buena permeable,
Que deje germinar tu amorosa simiente. 
Si fuera superficial, Señor, a flor de nada. Añade más tierra, de esa tierra profunda
Hecha de fe, de amor y de evangelio, donde tu puedas sembrar con garantía.
 Si estuviera perdida, o sorda, no dejes de pasar, Señor  por ella,
Que es tierra al fin y al cabo...,tierra tuya.
No dejes de pasar y llamar, Labrador de terrenos olvidados.
 Toma en tus manos la hoz que sana, la azada  que limpia,
 mete el arado de tu amor y abre en mi tierra surcos de paz.
surcos nuevos, dispuestos, generosos , aptos para dar la vida el cien por uno.
Dios, sembrador de mi ser, sembrador de mi vida, sembrador de mi fe.
Ven a mi tierra con tu Promesa, ven con tu bien-decir  sobre mi tierra.
Entonces ya sabré qué tierra soy. Entonces yo sabré que soy tu tierra
 El amor es dejar
que una fuente de agua fresca
brote en mí hasta desbordar.
El amor es que, al mirarte, el corazón se agrande
y la ternura crezca más y más.

EL CORAZÓN HOY ME PIDE
QUE DIGA UN NUEVO SÍ.
¡MIS MANOS SON TAN PEQUEÑAS!
DIME ¿QUÉ QUIERES DE MÍ?
¿POR QUÉ ME HAS DADO UN CORAZÓN
TAN GRANDE, SEÑOR?
¿POR QUÉ EL DESEO DE ABRAZAR INMENSAMENTE?
¿POR QUÉ HAY EN MI UN RÍO INAGOTABLE,
Y SIENTO QUE MIL BOCAS SE ACERCAN A MI FUENTE?

El amor es decir
lo tuyo es mío, lo mío es tuyo.
El amor es llegar a sentir
que Tú eres único en el mundo.
El amor es compartir sin medida
 ir, cada día, entregándote mi vida.

EL CORAZÓN HOY ME PIDE
QUE DIGA UN NUEVO SÍ.
¡MIS MANOS SON TAN PEQUEÑAS!
DIME ¿QUÉ QUIERES DE MI?
¿POR QUÉ ME HAS DADO UN CORAZÓN
TAN GRANDE, SEÑOR?
¿POR QUÉ EL DESEO DE ABRAZAR INMENSAMENTE?
¿POR QUÉ HAY EN MI UN RÍO INAGOTABLE,
Y SIENTO QUE MIL BOCAS SE ACERCAN A MI FUENTE?

EL CORAZÓN HOY ME PIDE
QUE DIGA UN NUEVO SÍ.
¡MIS MANOS  SON TAN PEQUEÑAS!
DIME ¿QUÉ QUIERES DE MÍ?
¿POR QUÉ HAY EN MÍ UN RÍO INAGOTABLE?
¡POR QUÉ ME HAS DADO UN CORAZÓN
TAN GRANDE?

¿POR QUÉ ME HAS DADO UN CORAZÓN TAN GRANDE?
( Musical de la Beatificación. CD  Tienes un regalo para dar) ASSISI