Dije que no a Dios ¿Cómo puedo saber si no cometí un error? El ambiente en el que vivo no me llena ni me satisface, me siento vacío, ¿qué puedo hacer?

Querido amigo,

La vocación es un proceso que se da de una forma diferente en cada persona. Es un encuentro personal irrepetible entre Dios y el hombre. Por eso, yo te recomendaría que veas todo esto como parte de tu proceso y que no olvides que lo único realmente importante es que tú trates de servir a Dios con honestidad y auténtico amor. Puesta esa base, lo que te recomendaría es que hables con el sacerdote que te conozca, con tu párroco o con el Delegado de Vocaciones y él te ayude a analizar lo que está pasando en tu vida.

No deseches la posibilidad de que, si un día dijiste que no a Dios por egoísmo, miedo o la razón que haya sido, ahora puedas cambiar y decirle un SÍ. Claro que esto depende de muchos factores, por esta razón es preciso que hables. Recuerda que lo importante es que busques a Dios con honestidad.

No creas que Dios te cierra la puerta porque hayas llevado una vida desordenada, el encuentro con Él siempre es posible y su misericordia es real. Si Dios se ha hecho presente en el horizonte de tu vida, fíate y síguelo. A partir de ahora comienza una aventura nueva, abre los ojos y espabila los oídos, que Dios te está hablando al corazón.

Ánimo. Aumenta todo lo que puedas la práctica de la oración y deja que el Señor llene tu vida.