Querido amigo,
La vocación es un proceso que se da de una forma diferente en cada persona. Es un encuentro personal irrepetible entre Dios y el hombre. Por eso, yo te recomendaría que veas todo esto como parte de tu proceso y que no olvides que lo único realmente importante es que tú trates de servir a Dios con honestidad y auténtico amor. Puesta esa base, lo que te recomendaría es que hables con el sacerdote que te conozca, con tu párroco o con el Delegado de Vocaciones y él te ayude a analizar lo que está pasando en tu vida.
No deseches la posibilidad de que, si un día dijiste que no a Dios por egoísmo, miedo o la razón que haya sido, ahora puedas cambiar y decirle un SÍ. Claro que esto depende de muchos factores, por esta razón es preciso que hables. Recuerda que lo importante es que busques a Dios con honestidad.
No creas que Dios te cierra la puerta porque hayas llevado una vida desordenada, el encuentro con Él siempre es posible y su misericordia es real. Si Dios se ha hecho presente en el horizonte de tu vida, fíate y síguelo. A partir de ahora comienza una aventura nueva, abre los ojos y espabila los oídos, que Dios te está hablando al corazón.
Ánimo. Aumenta todo lo que puedas la práctica de la oración y deja que el Señor llene tu vida.