Yo te recomendaría que no dejes morir esa semilla que Dios puso en su corazón. Desconozco las causas y circunstancias por las que abandonaste la vida religiosa, pero yo creo que es evidente que el Señor te llama a una vocación de servicio. Todos los años que viviste como religiosa y esa inquietud que todavía late en ti, son síntomas claros de esa llamada. No sabría decirte (porque desconozco los detalles de tu vida y de tu retiro de la vida religiosa) si conviene o no intentar volver. Pero lo que sí te digo es que hay muchísimos caminos para vivir esa vocación de servicio a Dios y a sus semejantes. Piensa que Dios es muy bueno y todavía sigue vigente su invitación a servirle como consagrado, independientemente del vínculo oficial de unos votos.
En el Evangelio Jesús nos dice cosas que para nosotros son paradójicas y quizá la más grande de esas paradojas es que el hombre sólo será feliz cuando se olvide de sí mismo y se dedique a hacer felices a los demás. Probablemente tu en estos años y fuera de la vida religiosa has podido comprobar que Jesucristo tenía razón y que no se es feliz por estar tranquilo y preocupándose de los propios intereses. Deja que tu corazón y toda tu vida se entreguen a Dios en los demás, porque eso es lo que seguramente está diciéndole tu conciencia