Querido amigo,
El hecho de ser hijo único no constituye, en absoluto, un obstáculo para que seas sacerdote. De hecho, no serán tus padres los únicos que, con una generosidad inmensa, han entregado a su único hijo al Señor, existen también los que han permitido que no uno, sino todos sus hijos siguieran a Cristo que les llamaba. Por lo demás, el mismo Cristo era hijo único y dejó a su Madre Santísima, para cumplir la voluntad del Padre.
En este momento es preciso que hagas mucha oración para el discernimiento y que hables de esto con tu párroco o bien con el Delegado de Vocaciones de la Diócesis. Para que ellos te ayuden a discernir si realmente Dios te llama a ser sacerdote.
Otra cosa es que si tus padres, real y objetivamente, no tienen ningún medio de sustento excepto tu trabajo, o que ambos estén enfermos y requieran de cuidados que sólo tú puedes proporcionar porque no hay ningún otro familiar que pueda hacerlo, que efectivamente el Señor te quiera pedir que, por lo pronto, esperes, pero sin dejar morir esa inquietud y más bien buscando el modo de que alguien cuide de tus padres mientras te preparas al sacerdocio. Si Dios te quiere sacerdote, te ofrecerá la solución
Sin embargo, si lo que sucede es que tus padres se oponen a tu vocación porque no tendrán nietos o por un cariño mal entendido, conviene que hables con ellos, que pidas mucho a la Virgen María para que les conceda entender el gran regalo que es una vocación sacerdotal y que, finalmente, veas con un sacerdote el mejor modo de exponerles tu decisión de seguir a Cristo para que la acepten de buen grado aunque naturalmente su corazón de padres sufran.
Que Dios te bendiga.