Si crees que Dios te llama a seguirlo te recomiendo darte una oportunidad para descubrirlo de una vez por todas pues ten presente que la llamada que Dios te hace es para tu felicidad personal y no porque Dios quiera en cierta forma amargarte la vida y es quizá por ello que te has estado negando. No temas, amigo, y dale una oportunidad a Dios para que te haga ver lo que quiere de ti.
Para ello te recomiendo tres cosas. La primera es que incrementes tu vida de oración y tu vida sacramental, principalmente la confesión y la recepción de la Eucaristía de modo que dispongas mejor tu corazón a escuchar la voz de Dios. La segunda es que consigas un director espiritual que podrá ayudarte a discernir sobre tu vocación y a descifrar esas señales que Dios te irá poniendo. La tercera es que busques hacer una experiencia vocacional en nuestro seminario o en otro centro de formación de alguna congregación religiosa de modo que de forma directa puedas conocer la vida sacerdotal o religiosa y así de una vez por todas descubrir si Dios te llama o no.