
Nuestro Administrador Diocesano, mosén Alfonso Belenguer, nos ha enviado recientemente una carta, invitándonos a participar de nuevo en el próximo Sínodo de los Obispos, cuya Asamblea General tendrá lugar en octubre de 2028, sobre la implementación de la sinodalidad en la Iglesia, es decir, la puesta en marcha de las conclusiones del Documento Final de octubre de 2024 del anterior Sínodo convocado por el Papa Francisco en 2021 “Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión”.
Como mosén Alfonso nos decía en su carta, “el pasado Sínodo ha sido un momento de gracia para la Iglesia, también para nuestra Iglesia diocesana, con el que todos los bautizados hemos tomado más conciencia de nuestra corresponsabilidad en la vida y misión de la Iglesia”. Hubo entonces una masiva participación en nuestra Diócesis de grupos y personas, de la que dos de sus frutos han sido la confección del actual Plan Pastoral y la realización anual de asambleas diocesanas.
Ahora nos toca participar de nuevo en este próximo Sínodo 2025-2028, acontecimiento de la Iglesia Universal, en el que todos hemos de participar para acrecentar nuestra identidad de Iglesia. Como nos propone mosén Alfonso, en el presente curso pastoral, es importante volver a implicar a los grupos sinodales que ya trabajaron en el anterior Sínodo.
La Conferencia Episcopal Española ha elaborado unos cuestionarios para fomentar la participación conjunta, cuestionarios que mosén Alfonso nos invita a trabajar “más todavía ahora que nuestra Diócesis está en espera de la venida de un nuevo Pastor”. Estos cuestionarios están formulados en torno a las tres conversiones a las que el Espíritu Santo impulsa a las Iglesias, también a la nuestra de Teruel y Albarracín, según el Documento Final 2024:
- Necesitamos sanar nuestras relaciones entre los miembros de las comunidades cristianas, fomentando la interrelación laicos-consagrados-ministros ordenados, El camino para hacerlo es la escucha de los que sufren exclusión o marginación en la sociedad y la Iglesia.
- Necesitamos revisar nuestros procesos de toma de decisiones pastorales y nuestros modos de informar transparentemente a todos, poniendo en marcha los organismos sinodales habituales: consejos económicos y pastorales, asambleas eclesiales, sínodos diocesanos e interdiocesanos…
- Necesitamos cambiar nuestros vínculos eclesiales, vínculos afectados por los fenómenos de una exacerbada movilidad humana, una mayor influencia de la cultura urbana y la omnipresente comunicación digital en las redes sociales. Por eso, a las diócesis, parroquias, comunidades religiosas, servicios eclesiales… se les llama a conectarse y compartir mutuamente sus dones y carismas.
Estos cuestionarios ya están en manos de los grupos de participación y consejos pastorales de nuestras parroquias o unidades pastorales, arciprestazgos, sacerdotes, miembros de vida consagrada, movimientos y asociaciones laicales… Podéis también disponer de ellos en nuestra página web diocesana. Aquí os envío los correspondientes a la aplicación de las últimas tres partes del Documento Final del Sínodo 2024.
¡Ánimo, pues! nuestra Iglesia no puede prescindir de la participación de todos, participación que incrementará nuestra conciencia e identidad de ser Iglesia, de las que tan necesitada está nuestra actual tarea evangelizadora.
Un abrazo: Juan Pablo Ferrer, Delegado General de Pastoral









