Don Alfonso Belenguer

+ Es natural de Alcorisa, aunque nació circunstancialmente en Zaragoza el 8 de marzo de 1948
+ Sacerdote desde el 11 de julio de 1971
+ Ejerció también este cargo desde junio de 2016 hasta enero de 2017.

Nuestra sede episcopal de Teruel y Albarracín se encontraba vacante desde el sábado 13 de marzo, cuando el Obispo don Antonio Gómez Cantero tomó posesión como nuevo Obispo Coadjutor de Almería .

Al no haber sido designado un Administrador Apostólico, se convocó al Colegio de Consultores para reunirse y elegir a un Administrador Diocesano que dirija la diócesis hasta el nombramiento de un nuevo Obispo por la Santa Sede.

Fue la mañana del pasado sábado, 20 de marzo, cuando se reunió el Colegio de Consultores. Asistieron al mismo los siguientes miembros: don Pedro Hernández, don Alfonso Latasa, don Alfonso Belenguer, don Juan Pablo Ferrer, don Blas Sanz, don Francisco Domingo, don Avelino Belenguer y don Manuel Sebastián. Ellos eligieron a don Alfonso Belenguer Celma como Administrador Diocesano. 

Don Alfonso es natural de Alcorisa, aunque nació circunstancialmente en Zaragoza el 8 de marzo de 1948 y fue ordenado como sacerdote el 11 de julio de 1971. Ha sido Vicario General durante el episcopado de don Antonio Gómez Cantero (desde enero de 2017 hasta enero de 2021), y también con su predecesor, don Carlos Escribano Subías (desde marzo de 2012 hasta mayo de 2016). Además, entre los dos episcopados, ejerció también este cargo de Administrador Diocesano (desde junio de 2016 hasta enero de 2017)

Sus antiguos encargos pastorales fueron: sacerdote de Utrillas, Las Barriadas, Las Parras de Martín en la Cuenca Minera Central; formador y secretario del Seminario Menor Colegio «Las Viñas»; Párroco de Celadas; Capellán de las Madres Carmelitas Descalzas de Teruel y Párroco de Mas de las Matas, Abenfigo y Seno en el Bajo Aragón. También ejerció como Delegado Episcopal para la Vida Consagrada y Administrador Parroquial de San Andrés.

Don Alfonso es un hombre de la casa y al servicio de la diócesis. Para finalizar vamos a recordar las palabras que le dedicó don Antonio Gómez en su despedida:

Gracias D. Alfonso, tú has sido mi “hermano mayor”. Como siempre he dicho, el Vicario General se debía llamar “el cirineo del obispo”. […] Gracias por estar ahí de una manera discreta, laboriosa y con mucha caridad para conmigo.

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