Hospitalidad de Lourdes en Teruel

Nuestra Hospitalidad de Lourdes ofrece un Curso de Formación en Pastoral de la Salud que impartirá el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA) en Teruel.

El servicio a los enfermos y sus familias como muestra del amor de Dios, la fraternidad y a esperanza… son asuntos que se abordan en este Curso desde el punto de vista del reto y la oportunidad que suponen para los cristianos las experiencias de la enfermedad y la sanación.

El curso tiene el título de “Acoger, acompañar y sanar”, y se impartirá en tres sesiones: 28 marzo, 18 de abril y 30 de mayo, con el horario de 10:00 a 14:00 horas en el Seminario de Teruel. Los temas a tratar durante el curso son los siguientes:

1. Jesús y los enfermos.
2. Evangelizar la salud
3. Evangelizar el sufrimiento.
4. Evangelizar el morir.
5. Relación de ayuda. Acompañar al que muere y a la familia.
6. Sacramentos de la sanación.
7. Mesa de experiencias.

Los profesores son Mons. José Luis Redrado Marchite, don Wilson Ascencio Callejas y d.on Rudesindo Delgado Pérez. El CRETA expedirá certificado de asistencia. Los alumnos que deseen reconocimiento oficial del curso deben ponerse en contacto con secretaria@cretateologia.es.

El curso tiene un precio de 50 euros, para inscribirse deben hacerlo los martes y jueves, de 5 a 7 de la tarde, en la sede Hospitalidad de Lourdes (C/ Santos Mártires s/n), tlfno. 978608972 hospitalidadlourdesteruel@gmail.com

¿Qué es la hospitalidad?

Es una Asociación de Fieles, formada por personas, que:

+Han creado un espacio de encuentro para formar y acompañar a personas en procesos de enfermedad, sufrimiento y duelo, como una vivencia más de la fe, en colaboración con la Delegación Diocesana de Pastoral de la Salud.

+Y se ofrecen voluntariamente para servir, cuidar, acompañar y acoger a todos cuantos -enfermos y sanos- desean peregrinar, cada año, con la Diócesis, al santuario de Lourdes, para vivir su espiritualidad cristiana en el marco de esta advocación mariana.

Objetivos de nuestra Hospitalidad

La enfermedad y el sufrimiento nos desestabilizan y son una auténtica prueba de fe. “¿Por qué?” es la pregunta espontanea, y no es fácil encontrar una respuesta. Sólo desde un silencio reflexivo y contemplativo, y desde la acogida y el acompañamiento, llegamos a un proceso de transformación personal que, aunque no comprenda, confía.

Formamos, pues, una comunidad cristiana que aporta a la Iglesia diocesana la vivencia evangélica de la hospitalidad y de la peregrinación.

Además de nuestra vinculación diocesana, también formamos parte de la Hospitalidad de Notre Dame de Lourdes, de Francia, y mantenemos lazos constantes y estrechos de hermandad con las restantes Hospitalidades de las distintas diócesis españolas.

Más allá de la preparación y el desarrollo de las peregrinaciones, la Hospitalidad nos ofrece encuentros mensuales; compromisos de muchos de nosotros en tareas asistenciales y pastorales con los enfermos, ya sean peregrinos o no.

¡Ser voluntario es una forma de vida!

Peregrinación diocesana a Lourdes

Del 8 al 11 de agosto, todos los años, peregrinaremos a Lourdes. La peregrinación, no es una excursión, es un tiempo intenso de acogida mutua y convivencia entre peregrinos enfermos, peregrinos sanos y voluntarios; de profundas experiencias espirituales a partir de la oración individual y comunitaria, de la liturgia, y como fondo de todo ello, del encuentro sanador con Jesús, el Señor y con nuestra Madre, consuelo de los afligidos.

La razón de ser de la Hospitalidad son los enfermos, las personas con movilidad reducida, tengan la edad que tengan, y los mayores dependientes, ellos son el corazón de la misma. Con ellos también peregrinan las personas sanas, que viven una experiencia distinta, única, y pueden descubrir igualmente el rostro de Dios por medio del amor de María, la Madre.

Si quieres compartir nuestra experiencia, uniéndote a nosotros como voluntario o voluntaria, o participando en nuestras peregrinaciones, ya seas enfermo o sano, ponte en contacto con nosotros.

Este es el servicio que ofrecemos como modo de vivir en Cristo, con los ojos de María, laica y peregrina, Madre de la Iglesia, que en Lourdes aparece como Salud de los enfermos y Consuelo de los afligidos.

Destinatarios de la Peregrinación

+ enfermos

+ discapacitados físicos y psíquicos

+ personas enfermas crónicas

+ personas mayores de parroquias

+ personas privadas de libertad

+ jóvenes y adultos voluntarios

+ familiares y acompañantes

Otras Actividades

+ 11 de febrero (Festividad de Nª. Sª. de Lourdes) Oración con la presencia de nuestro Obispo, en el Obispado. Presentación de la Hospitalidad (Claustro del Obispado) y puertas abiertas de la sede.

+ Los días 11 de cada mes, encuentro en la sede.

+ Formación y celebración.

+ Este año, como Comunidad Orante y Peregrina, presentaremos la Hospitalidad en los distintos arciprestazgos y ámbitos de la sociedad turolense.

Horario de atención:

+Martes y jueves de 17:00 – 19:00

 

Contacto

Si quieres compartir nuestra experiencia, uniéndote a nosotros como voluntario o voluntaria, o participando en nuestras peregrinaciones, ponte en contacto:

E-mail: hospitalidadlourdesteruel@gmail.com

Dirección: C/ Santos Mártires, 1, 44001 TERUEL
Martes y jueves de 17:00 – 19:00

Presidente: Gustavo Armas

Teléfono: 978608972

Nº de cuenta: ES98 2085 3852 1903 3113 6193

 

Pasos para la acogida

En sillas de ruedas, sobre camillas, apoyados en un bastón o del brazo de otra persona, con la cabeza bien alta, o simplemente pensativos en sus propias preocupaciones… los niños y adolescentes miran con asombro y cierta fascinación. Una multitud, de muchas naciones, fluye hacia una gruta, en las orillas de un río. Les mueve la fe, la esperanza o la caridad. En muchos casos las tres. Allí les espera una imagen blanca de una señora, con dos rosas doradas en sus pies, que todos identificamos con María, la Inmaculada, según sus palabras.

Los enfermos, las personas que viven en soledad, son los descartados de esta sociedad, en algunos casos, en palabras del Papa, también pueden ser las periferias de nuestras vidas seguras y sin mayores problemas. Nos preguntamos siempre sobre si nuestra forma de vivir es digna, y los católicos debemos responder a si son dignas también las vidas de los demás, los cercanos y los lejanos.

Cuando tenemos o vivimos cerca una enfermedad seria parece que se nos desmoronan los andamiajes de nuestra existencia.  Cuando se vive la soledad o una enfermedad crónica, parece que estamos residiendo en una casa agrietada con peligro de derrumbe. Es ahí donde tenemos que dar esperanza y viabilidad a poder vivir de otra manera. Y ahí estamos nosotros, cada uno en particular y la comunidad cristiana en general, con la llamada de nuestra fe y el arrojo de nuestra caridad, el amor de Dios, que siempre es compartido.

La virtud de la hospitalidad nace de las entrañas del mismo Dios, que se hizo peregrino entre nosotros y no tenía ni donde reclinar la cabeza. Y los suyos no lo recibieron, apostilla el prólogo de san Juan. Hospitalidad es acogida. Jesús fue un peregrino desde el vientre materno, también fue un exiliado. Y como resucitado, también peregrina con los discípulos de Emaús, y les prepara el corazón, y ellos son hospitalarios con él, invitándole a su casa a cenar. Si no le hubiesen acogido, Jesús pasaría de largo y no le hubieran descubierto resucitado. En la acogida, en la hospitalidad, descubrimos el rostro de Dios o de sus mensajeros, como Abrahán, en el encinar de Mambré.

Lourdes, y su historia, tienen mucho de Evangelio: el agua, la tierra, la fuente, el río, la montaña, la pradera, el Camino de la Cruz, la Tienda del Encuentro, las palabras de Nuestra Señora, pero sobre todo la hospitalidad y los enfermos. Enfermos físicos, psíquicos y espirituales, allí cabemos todos. Porque los voluntarios que acompañamos a los enfermos o ancianos, también tenemos necesidad de sanarnos, de refrescar nuestra fe en las aguas que brotan de la gruta de Massabielle (Rocas Viejas).

Preparamos la peregrinación a Lourdes del 8 al 11 de agosto y a partir de este año nos esperarán siempre en las mismas fechas. Invito a los sacerdotes que acompañen también a las personas de sus comunidades. A las personas que deseen ser voluntarios para ayudar en la acogida y el acompañamiento, a los jóvenes que deseen ser “custodios” de las necesidades de las personas enfermas y mayores. Todos, este año, con la Hospitalidad de Lourdes, comenzaremos una gran aventura de fe, esperanza y caridad. ¡Ánimo y adelante!

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